7 Hábitos alimenticios que no son tan saludables como creíamos

Los hábitos alimenticios se construyen con el tiempo y cada vez buscamos que favorezcan más a nuestra salud. Sin embargo, existen ciertos mitos y costumbres que pueden desviarnos de ese camino sin darnos cuenta. Al estar encasillados, creemos que van a favorecernos cuando realmente no es así y es bueno estar al tanto para no repetirlos. 

Si estás buscando respuestas, aquí te dejamos algunos de estos hábitos que pueden estar equivocados:

Elegir productos 0% grasa todo el tiempo

Este tipo de productos que lleva en la etiqueta “0% grasa” y su exagerado consumo pueden provocar una falsa sensación de seguridad que repercute en que muchas personas los consumen libremente, pero desequilibrando su alimentación. Además, estos, al ser procesados, pueden tener un mayor contenido en azúcares u otras sustancias que perjudican nuestra salud di no se consumen con moderación.

Beber agua todo el día

Los expertos afirman que las necesidades diarias de agua de una persona adulta son de 1,5-2 litros, (aunque esto puede variar según las necesidades de cada persona). En realidad, pasarnos un poco de esas cantidades no tendría ninguna repercusión, pues el cuerpo lo eliminaría por la orina, pero si se abusa puede provocar una hiperhidratación y provocar cambios en las concentraciones de sales minerales en el organismo. 

Saltarse comidas

Esto sucede mucho en personas que buscan bajar de peso o están muy ocupadas durante el día. La verdad es que dejar de comer durante un largo periodo de tiempo tiene consecuencias en cuanto a la liberación de insulina y los niveles de glucosa en sangre, pues hacerlo genera picos y oscilaciones bruscas que hacen todo lo contrario a lo que se quiere: potenciar la acumulación de grasa y la ganancia de peso.

Asimismo, hace que lleguemos a la siguiente comida con mucha más hambre de lo que deberíamos, lo que incrementa las probabilidades de que acabemos ingiriendo más cantidad de comida y que comamos más rápido. Esto significa un mayor aporte calórico y, por tanto, un mayor riesgo de sobrepeso.

Por último, especialistas en endocrinología y nutrición advierten de que si estas conductas se repiten demasiado, el metabolismo de la glucosa puede terminar alterándose, lo que favorece la aparición de diabetes tipo 2.

Llevar una dieta 0 gluten sin ser celiaco

El gluten es una proteína presente en una gran parte de los cereales y ha sido demonizado hasta el punto de que muchas personas lo han eliminado de la dieta sin haber recibido previamente un diagnóstico de tener la enfermedad celiaca. Ante esto, los especialistas en nutrición afirman que seguir estas pautas dietéticas sin justificación clínica y eliminar un grupo tan extenso de alimentos de golpe y sin supervisión especializada puede traer más bien deficiencias para la salud.

Evitar los snacks

De nuevo, uno de los hábitos más dañinos para tu metabolismo es estar muchas horas sin comer. Esto, además, lo enlentece y hace que el cuerpo queme menos calorías. Para mantener tu cuerpo activo puedes optar por este tipo de alimentos. Eso sí, elige los más nutritivos y saludables para tampoco pasarte al otro lado con la comida chatarra.

Hacer dietas “detox” de manera recurrente

Una falsa creencia que es muy recurrente es que nuestro cuerpo necesita desintoxicarse con frecuencia. Sin embargo, no se toma en cuenta que nuestro mismo cuerpo ya viene con su propio sistema desintoxicante: el hígado y los riñones. Estos órganos se encargan de deshacer todas las toxinas y en realidad no necesitan que los ayudemos con ese proceso.

Sin embargo, si sientes que sí, lo mejor será que siempre lo hagas con la supervisión de profesionales, pues, por ejemplo, muchas de las dietas de jugos que prometen desintoxicar al cuerpo lo único que hacen es provocarle un déficit de importantes nutrientes e incluso afectar al metabolismo. 

Reemplazar completamente la fruta por jugos naturales 

Ya habíamos tocado este tema antes. El resultado de procesar las frutas naturales es quedarnos solo con la fructosa que contiene (un azúcar natural que se encuentra en todas las frutas) y una vez eliminada la fibra, la fructosa del jugo queda como “azúcares libres” que se absorben con mayor rapidez y estos incrementos repentinos de azúcar en la sangre hacen que el páncreas libere insulina para regresarlo a un nivel estable. 

Al realizar este proceso en repetidas ocasiones, puede provocar agotamiento de este mecanismo y resultar en el aumento de riesgo de desarrollar diabetes tipo dos. Por ello, lo mejor es que elijas antes a la fruta que al jugo. 

Si realizabas estas acciones recurrentemente, ahora sabes qué es lo que debes tomar en cuenta y si quieres, corregirlas para tener un mejor aprovechamiento de los alimentos, algo que beneficia a tu organismo y, por lo tanto, a tu salud. 

Fuentes: VIX, Mejor con salud, Mia, La Vanguardia, Muy Saludable

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