La guía que necesitabas para armar tu mesita de Todos Santos

Todos Santos, según la tradición boliviana que es compartida con muchos otros países de manera similar, comienza a partir del mediodía de cada 1 de noviembre, en el que se cree que las almas de nuestros difuntos bajan del cielo a la tierra hasta el día siguiente. Por esta razón, las familias construyen altares recordando a sus seres queridos y en ellos ofrecen todo tipo de alimentos y objetos simbólicos que eran de su preferencia a manera de brindarles honor y demostrar su cariño. 

Entre estos alimentos se encuentran las masitas tradicionales y hasta platillos que demuestran que la cultura y la comida siempre están de la mano. Todo esto es acomodado en un altar y luego es compartido con invitados que asisten a las casas y rezan por los difuntos.

En agradecimiento a las plegarias, se comparte con ellos una dotación de masitas y alimentos y así en cada hogar. Una vez terminada la jornada del 2 de noviembre, muchas de estas ofrendas son trasladadas a los cementerios para despedirlas por ese año.

Además, se acostumbra a que las familias, días antes, preparen estas masitas y renten hornos para prepararlas. De un horno fácilmente salen cientos de estas y de distintos hogares, aunque claro, también se crean ferias para ofrecer estos alimentos ya listos.

Foto: Ahora el Pueblo

Para que recibas a tus seres queridos de la mejor manera, hoy queremos presentarte una guía sencilla que te dirá todo lo que necesitas para armar tu propio altar o mesita de Todos Santos. Además, conocerás un poco más de lo que significa cada elemento. 

Necesitarás: 

  • Manteles 
  • Panes típicos de la fecha (T’antawawas, escaleras, caballos, cruces, aves, etc.)
  • Coronas 
  • Cañas de azúcar
  • Cadenas
  • Epitafio
  • Pasankalla
  • Confites y suspiros
  • Bizcochuelos
  • Platos de comida
  • Velas
  • Agua
  • Bebidas 
  • Flores
  • Coca
  • Cigarrillos
  • Taqaru (tallos de cebolla)
  • Retamas 

Paso 1 

Extiende el mantel sobre la mesa que asignaste para el altar. De acuerdo con la tradición, deberá tratarse de un mantel blanco si estará dedicado a un niño y mantel negro o morado si se dedica a una persona adulta. A continuación, acomoda las cañas de azúcar en ambos lados de la mesa formando algo así como un arco de gran tamaño, pues se convertirán en el bastón que use tu ser querido para continuar el camino que recorre. 

Envuelve estas con las cadenas para adornarlas (también puedes colgar otras en el techo de extremoa a extremo) y acomoda las coronas, una a la izquiera y otra a la derecha; las de color blanco, rosa y celestes son para los mnores y las negras y moradas para los adultos.

Paso 2: 

Es hora de armar la mesa. Comienza de atrás hacia adelante o si incorporarás pisos, comienza con del más alto al más bajo y de lo más grande a lo más pequeño. Puedes colocar el epitafio o nombres de las personas a las que recibirás en este día apoyado contra la pared o también colgarlos, pero asegúrate de que estos estén protegidos por los panes típicos. Estos son de gran tamaño, así que distribuye muy bien tu espacio. 

Puede incluir: la escalera, que representa una herramienta para el descenso de las almas y su posterior regreso al sitio de donde vinieron; el caballo, que cumple una función parecida a la escalera o ayuda a transportar todos los regalos que se han preparado para el difunto por parte de su familia o amigos. Las T’antawawas, que simulan la forma de los niños envueltos como acostumbra a cuidarlos la mujer indígena o las figuras de personas más grandes si se trata de adultos. Igualmente existen formas como lunas, estrellas, coronas, cruces, palomas que representan al Espíritu Santo, entre otros, que puedes acomodar tanto alrededor de las fotos como en arco que hiciste previamente con las cañas. Eso ya lo dejamos a tu imaginación. 

Paso 3

Ahora es el turno de la comida. Esparce cada elemento sobre el espacio que te quede en la mesa. No te debe faltar: un gran tazón con la pasankalla que representa las nubes, ya que nos encontramos en épocas de lluvia; los bizcochuelos, que tienen la forma de los ataúdes; los platos de comida, frutos o alimentos que más le gustaban al o los seres queridos que recibirás a manera de recordarlos; y los dulces, destinados sobre todo a los angelitos. A continuación, acomoda también las bebidas que preferían tus difuntos (pueden ser vino, cerveza o chicha para los adultos y refresco para los niños). 

Paso 4

Todavía nos quedan algunos elementos. En los espacios vacíos, posa los taqarus, los cuales servirán para transportar agua y calmar la sed de los espíritus y las hojas de coca y los cigarrillos que los mantendrán satisfechos. En los extremos de la mesa, pero tirando un poco al centro, acomoda las velas (una o dos de cada lado), que dicen que iluminan el camino de las almas y el agua bendita que puede estar en vasos o pequeñas jarras (una o dos de cada lado también), la cual servirá para rociar la ropa de los difuntos. 

Por último, cuelga en el borde anterior de la mesa las tiras de suspiros, que representan el último suspiro del difunto y acomoda a los lados de la mesa, si aún te queda espacio, o en el suelo, también a cada lado los floreros llenos de flores (las cuales recuerdan a la naturaleza y el amor de la familia) que pueden ir junto a las retamas que son esenciales para ahuyentar las cosas malas y listo, tienes una mesa completa. 

Recuerda que esta es solo una guía, si quieres añadir algo o hacer algunos cambios siéntete libre de llevarlos a cabo, lo importante es que pongas todo tu empeño y amor para prepararla. Esperamos que te haya servido de mucho, como verás no es algo difícil de hacer, más bien es algo en lo que puede participar toda tu familia o amigos mientras recuerdan a los seres que ya nos dejaron, pero que siempre tienen un gran lugar en nuestro corazón. 

Y tú, ¿cómo preparas tu mesita de Todos Santos?

Fuentes: Correo del Sur, Infodiez, MIGA, El País, El Deber, Alberto Medrano, Caserita

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