Thayacha: el helado preferido del invierno altiplánico

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La gastronomía boliviana está llena de sabores diversos que cambian de acuerdo a la región. En este caso hablamos de las tayachas, típicas de la región altiplánica de nuestro país y los aledaños que se trata de bocadillo o postre frío preparado con ingredientes que también son tradicionales de este sector y que deja en la historia una técnica natural ancestral. 

Las thayachas o también conocidas como thayas, son barras congeladas hechas a base de tubérculos cocidos o deshidratados combinados con endulzantes y otros elementos que se dejan reposar a la intemperie durante toda la noche para llegar a su estado final. 

Esta denominación proviene de la palabra aymara “thaya” que significa “viento frío”, reflejando el proceso que llevan para prepararse estos tradicionales helados y es que también son típicas de los meses de mayo, junio y julio, época invernal. 

Variantes

En un principio se dice que las thayachas eran simplemente helados hechos de tubérculos como el isaño, la oca, y otros parecidos que eran expuestos al sol para obtener un sabor dulce. Sin embargo, luego se fueron introduciendo especias como el clavo de olor y la canela para agregarles más sabor y también endulzantes, como la miel, chancaca e incluso azúcar.

Foto: Canasta Solidaria Mihuna Kachun

La variante que surgió con el tiempo se trata de preparar estos bocadillos con harinas precocidas de cereales de la región que conocemos como “pitos”, también en compañía de especias aromáticas y endulzantes. 

Además, se dice que en ciertos lugares, estas se consumen junto a las tablillas de leche, las cuales se elaboran prácticamente de la misma manera: se ubica la leche caliente en un recipiente y se la deja reposar durante toda la noche para que endurezca y se pueda comer como tablillas. 

Preparación 

Para obtener las primeras versiones de thayachas, era necesario exponer a los tubérculos al sol por un mínimo de siete días y un máximo de cuarenta días o los que se prefieran. A continuación, estos eran hervidos en agua y puestos a la intemperie para que las frías temperaturas de la región logren congelarlos durante toda la noche y la madrugada. 

Mientras que, para las thayas hechas de pito se mezclan estas harinas con agua de canela y clavo. El resultado se es acomodado en una tablita que servirá como molde y se expone a los fríos vientos de la zona como la primera versión. Al amanecer, se rocía con un poco de agua azucarada y se colorea con airampo, una semilla que molida sirve como un tinte natural. 

Foto: Asociación de Residentes Potosinos en Cochabamba

No obstante, en otras regiones también se preparan thayachas hechas con puré de frutas, siguiendo un proceso similar. 

Beneficios

Además de dar gusto al paladar, estos bocadillos mantienen las propiedades de los tubérculos, entre las que se encuentran grandes cantidades de carotenos, vitaminas A y C, así como nutrientes esenciales.

Como verás, se trata de un alimento totalmente nutritivo creado con experiencia e inteligencia por nuestros ancestros. Valorar estos tesoros hace que precisamente no se pierdan en la historia, por lo que te recomendamos probarlos si te encuentras con ellos en las calles. Además de ser deliciosos, nos brindan muchos beneficios. 

Y tú, ¿alguna vez habías probado thayachas?

Fuentes: La Patria, El Alteño, RPP, Sabores de Bolivia

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