Mangaba: una fruta tropical con muchos usos

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La Mangaba es un fruto perteneciente a la familia de las apocináceas procedente del Brasil, aunque se le atribuye a la Amazonía ser su centro de dispersión. Esta es muy abundante en las tierras altas y llanuras a lo largo de la costa de la Región Nordeste, aunque también se encuentra en el cerrado del centro-oeste, el norte del estado de Minas Gerais y partes de la Amazonía como por ejemplo las aledañas a nuestro país y a la Chiquitanía.

Las zonas en las que crece su árbol se encuentran con una temperatura media anual de entre 24 y 26°C. Sin embargo, se adecúa a aquellas zonas con temperaturas medias mínimas y máximas diarias de los 15 y 43°C. En cuanto a los suelos donde se desarrolla, estos generalmente son arenas cuarzosas o incluso suelos podsólicos y litosólicos.

Aunque sobre todo se la reconoce como brasileña y de la hoya amazónica, ha ganado cierta popularidad, por lo que cada vez se va introduciendo en otras zonas tropicales, ya sea exactamente esta especie o sus numerosas variedades que se diferencian especialmente por la morfología.

Sus flores, blancas y alargadas, brotan principalmente de agosto a noviembre, aunque muchas florecen antes de tiempo, lo cual resulta en que podamos encontrar frutos en los árboles casi todo el año dependiendo de la región, aunque cabe destacar que la mayor parte de la producción se da entre octubre y abril.

El fruto tiene una forma esférica, como la de un globo que puede llegar a medir entre 5 y 6 cm de largo. Su cáscara es de un color amarillento que cuando está madura se pinta con áreas o puntos rojos. La pulpa, por su parte, es de color amarillo o blanquecino, presenta pequeñas semillas y se destaca por ser bastante aromática y muy agradable. 

Consumo y beneficios 

La mangaba solo se consume cuando está completamente madura. En cuanto se encuentra en esta etapa, cae de la rama y termina de madurar en el suelo en un período de 12 a 24 horas. Quienes saben muy bien del tema, aseguran que la recolectada del suelo es la más preciada, siempre y cuando se recoja a tiempo, pues perece muy rápido, lo que además es un problema para la comercialización. 

Por ello, muchos prefieren recolectarla del árbol y esperar a que esté lista para comer después de dos a cuatro días.

Además de rica es muy beneficiosa. Entre sus cualidades se encuentra su alto contenido en vitamina C, incluso más que otras frutas más ácidas; también en proteína, el cual varía entre el 1,3 y el 3%. Para el consumo comercial y en casa, esta se suele utilizar como materia prima para la elaboración de jaleas, mermeladas, helados, licores, vino, entre otros. 

Foto: Portal Embrapa

Sin embargo, las otras partes de su planta también son tomadas en cuenta. Por ejemplo, el tronco y las hojas del árbol proporcionan un látex conocido como “leche de mangaba”, la cual tiene propiedades medicinales que resultan útiles en la lucha contra la tuberculosis y para el tratamiento de las úlceras. Como dato curioso, este mismo látex se utilizó en la fabricación de caucho durante la Segunda Guerra Mundial.

Como verás, se trata de un ingrediente bastante interesante que debe ser más conocido por las poblaciones que tienen suerte de producirla. Esperamos que te haya gustado saber más y si tienes la oportunidad, pruébala, de seguro te encantará. 

Y tú, ¿conocías a la mangaba?

Fuentes: Agronomo Global, Cerratinga, SlowFood

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