“La comida de nuestros abuelos”: un proyecto que revaloriza el legado de nuestros ancestros

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Ñawpa Manka Mikhuna es una organización que nació gracias al profesor Wilfredo Camacho, su esposa Melby Mojica, un equipo bien organizado y, sobre todo, el gran aporte de las abuelas cochabambinas que guardan en sus manos la sazón y secretos de la gastronomía ancestral. Todo esto, a través de jornadas culturales, ferias y materiales producidos con todos los saberes recolectados. 

“Este es un proyecto que recupera los hábitos y los alimentos del ancestro andino, es un proyecto que nos han dejado las abuelas porque fueron ellas que en ese sufrimiento de ver que se perdían estas costumbres de comer lawas, kispiñas, tomar chichita, ellas se preocuparon también por recuperar estos alimentos y hábitos alimenticios”, nos cuenta la señora Melby. La idea habría nacido por parte de su esposo en 1976, tiempo en el cual la pareja comenzó a tener más contacto con las abuelas del Valle Alto cochabambino. 

Sin embargo, no fue hasta 1984 cuando este proyecto comenzó a tomar forma, época en la que se reconoce, hubo una fuerte migración hacia Argentina y Venezuela y cuando estas personas retornaban, volvían con otras costumbres, además de otras preferencias hacia la comida que usualmente ya no encajaban con la tradicional boliviana. A raíz de esta problemática, las mujeres cocineras que habían recibido sus conocimientos sobre cocina de generación en generación, decidieron formar parte de las acciones para cambiar la situación. 

De acuerdo con Melby, poco a poco las señoras comenzaron a perder la vergüenza que tenían de preparar recetas antiguas, pues en aquel tiempo se escuchaba mucho que “lo que venía del campo estaba mal”, pues no coincidía perfectamente con los estándares sobre alimentación que habían presentado organizaciones importantes como la OMS (Organización Mundial de la Salud) o la OPS (Organización Panamericana de la Salud). 

Esto se debía a que se estaba acostumbrado a consumir los alimentos que estaban de temporada, por lo que no siempre se contaba con los mismos alimentos todo el año, por lo que junto a esos estigmas, habían decidido guardar todos sus secretos y recetas culinarias para ellas mismas y sus hogares en lo más profundo de su corazón. 

“Por eso nace Ñampa, en el afán de recuperar nuestro patrimonio alimentario y después de tantos años de lucha, perseverancia, constancia con este grupo de mujeres jóvenes y abuelas, también fue mi esposo Alfredo Camacho García quien puso alma vida y corazón para hacer esta revalorización”. Por mucho tiempo, la pareja trabajó junto con estas mujeres, primero aprendiendo y escuchando todo lo que querían exponer y demostrar, pero luego comenzaron las actividades presenciales y ferias, en las que hasta ahora se puede experimentar y aprender con cocinas en vivo, por supuesto, teniendo presentes a las principales protagonistas. 

Lastimosamente, Wilfredo partió de este mundo hace seis años, pero eso no estancó el proyecto, más bien su esposa y familia decidieron seguir con este proceso que le había tomado mucho tiempo, dedicación y sobre todo amor que se refleja en cada una de sus actividades. 

“Nuestros abuelos siempre vivían hasta los 100 años y más y recién partían, pero ahora las nuevas generaciones estamos adelantándonos como a los 70 años apenas y ni siquiera con una vida digna, porque es bueno tener larga vida, pero también una vida saludable y creo que es determinante el factor de los alimentos. Cuando las abuelas respetaban la estacionalidad de la producción de los alimentos era un alimento que estaba sano, saludable, no teníamos químicos, agroquímicos, la tierra no estaba cansada, la Pachamama nos daba toda esa energía, esa posibilidad de contar con alimentos que recuperan nuestra energía tanto física como espiritual y de ahí que tenían los abuelos tanta energía”, expresa Melby, siguiendo la línea y objetivos de Ñawpa Manka Mikhuna, que traducido del quechua quiere decir “la comida de nuestros abuelos”. 

Estos encuentros dejan en los visitantes aromas y sabores que les recuerdan a sus hogares mientras aprenden sobre las preparaciones, así como los instrumentos que se aplican en su desarrollo. No obstante, su último proyecto trata de un libro de recetas y datos importantes recuperados gracias a las abuelas. 

“Ese libro es el sentimiento de mi esposo, con él lo estuvimos escribiendo, pero así es, él tuvo que partir antes de ver editado este libro. Es una edición ya póstuma (…). Aquí se pueden encontrar el valor nutricional de los alimentos, recetas y juegos porque de esa manera comparte la familia. Para nosotros era como un sueño el tratar que la comunidad cochabambina, urbana, pueda sentir y vivir todo este sentimiento de amor que tenían las abuelas”, asegura la señora. 

La misma, comenta que para la realización se tuvieron que medir y remedir la cantidad de ingredientes, pues las abuelas no tenían medidas exactas como ahora tenemos, sino que les hablaban de medidas como la “pizca” o “el agua debes poner hasta la mitad de tu dedo”. Además, nos cuenta que se trata de un producto integral, pues con este también trabajaron por exigir el desarrollo económico local de aquellos lugares que estaban casi en el olvido. “No hay cosa más dulce que escuchar a una abuela, ese cariño que solo ellas nos sabían dar, es lo que queríamos transmitir. Hemos aprendido de las abuelas a ser respetuosos con la Pachamama”. 

Definitivamente, se trata de un proyecto increíble que debe ser descubierto por más personas, así como valorado por su gran esfuerzo y aportes a nuestra gastronomía. No te olvides seguirlos en sus redes sociales y si quisieras adquirir su libro, el mismo se está comercializando en la calle Venezuela esq. Lanza (Cochabamba), así como en la librería de la editorial Kipus. 

“La alimentación es fundamental. Si un pueblo está mal alimentado, en esa misma medida es nuestro capital humano el que no va a poder responder”.

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