Bí: el fruto amazónico que sorprende desde adentro

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El bí, también conocido como genipa americana, huito, jagua, caruto y ñandypa guasu en idioma guaraní​ es una especie originaria del norte de Sudamérica que crece en países como Paraguay, Argentina, Ecuador, Perú, Bolivia y Brasil, así también en territorios vecinos como México, Centroamérica y las Islas del Caribe. 

Esta es típica de los climas del trópico húmedo y subhúmedo, logrando un correcto desarrollo tanto en potreros como huertos familiares y en áreas de cultivo, mientras que crece en elevaciones que van desde los 1.200 metros sobre el nivel del mar a una temperatura media anual de 18 a 30°C. 

Asimismo, se desarrolla bastante bien en todo tipo de suelos ya sea tierras firmes con buen drenaje o aluviales inundables, pero los ideales son aquellos arcillosos con textura media y alimentadas con un buen contenido de nutrientes. 

Este árbol mide de 15 a 20 metros de altura, conformado por un tronco cilíndrico con numerosas y fuertes ramas de las que brotan frondosas hojas verdes y largas. La floración se da entre mayo y septiembre, mientras que los frutos crecen entre marzo y abril. 

Estas bayas resultan peculiares, miden de 4 a 7 cm de largo y 5 cm de ancho, pero no parecen muy apetecibles a primera vista gracias a su cáscara gruesa y porosa de color pardo. Por dentro, se descubre una pulpa blanca, blanda y carnosa que despide un olor avinagrado, característica que puede provocar desconfianza antes de probarlo, pero con un bocado fácilmente se logra comprobar su sabor dulce y refrescante.

Esta pulpa recubre bastantes semillas fibrosas que miden 8 milímetros de largo, son blancas, pero se tornan negras al secar. Las mismas se utilizan para extraer aceites esenciales, pero también como un eficiente colorante natural. La fruta se puede cosechar al comenzar la época de lluvia y se la puede consumir directamente o transformada, por ejemplo, como un refresco, helado, mermelada o incluso infusión. 

Otros usos

Al tener cientos y hasta quizás miles de años de existencia, se lo ha destinado al consumo, pero también a la medicina tradicional gracias a los saberes de los habitantes de las regiones en donde se originó. Una de sus cualidades es tener un efecto astringente, por lo que los pobladores utilizaban el líquido para lavar sus piernas dejando como prueba un color negro en las capas externas de la piel que desaparece en unas dos semanas.

Esto, más tarde, fue parte de las batallas de los indígenas sudamericanos como pintura corporal. Por otra parte, este jugo de la pulpa madura se reconoció como un remedio para la bronquitis, además de ser un repelente para insectos y ser un potente bactericida, antiinflamatorio, antipirético y germicida.

Como verás, este fruto esconde todo su potencial detrás de su piel, resultando sorprendente para aquellos que se animan a probarlo. Si tienes la oportunidad, conoce más saboreándolo tú mismo y aprovecha todas las cualidades que tiene para ofrecernos. 

Y tú, ¿alguna vez probaste el bí?

Fuentes: El Deber, Sabores de Bolivia, Conabio, Sinchi, Revista Forestal Mesoamericana Kurú

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