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Banco de Alimentos: luchando contra el desperdicio en Bolivia

El Banco de Alimentos trata de una organización sin fines de lucro que lleva años contribuyendo a la lucha contra el desperdicio de alimentos en distintas partes del mundo. En nuestro país se inició en 2018 en manos de estudiantes de la Universidad del Valle en Cochabamba y hasta el día de hoy trabaja con mucha fuerza y voluntad para ayudar al planeta y a los habitantes que más lo necesitan.

Luego de una ardua investigación sobre la situación alimentaria boliviana, con apoyo de la Red Global de Bancos de Alimentos y su institución educativa, los jóvenes iniciaron la labor de recolección de alimentos inicialmente en mercados populares. Antes de explicarte cómo funciona, debes conocer qué es lo que buscan.

El Banco de Alimentos a nivel mundial tiene como objetivo erradicar el hambre en el mundo contribuyendo desde sus acciones como organización y con la cooperación de las personas. “Según la FAO son 2 millones de bolivianos los que sufren de desnutrición crónica como el 16% de nuestra población. (…) Nosotros hemos hecho nuestras investigaciones y hemos llegado a la conclusión de que son al menos 1.800 toneladas de alimentos en perfecto estado que se desperdician todos los días en la región metropolitana de Cochabamba”, aclara Nicole Guerrero, a cargo de la dirección del Banco de Alimentos de Bolivia. 

Además, comenta que en base a un estudio adicional que se hizo, se descubrió que, si tan solo se redistribuye el 26% de esas 1.800 toneladas, el 18% de la población que sufre de desnutrición crónica en Cochabamba ya no tendría hambre. 

¿Cómo funciona?

Los voluntarios se encargan de rescatar alimentos en buen estado que las empresas, mercados, restaurantes, etc. ya no ofrecerán al público y en otro caso serían desechados porque no cumplen con los estándares de calidad. Entre estos se encuentran, por ejemplo, productos en los que las fechas de vencimiento estén próximas a cumplirse, fallas en los empaques o que simplemente ya no se deseen vender, pero cuidando que ninguno de estos sea nocivo para el consumo. 

¿Quiénes se benefician?

“Luego de la recolección, estos alimentos son sometidos a un proceso de selección y clasificación para luego ser redistribuidos a diferentes instituciones sociales como casas de acogida, asilos, refugios de animales, etc.”, añadió Nicole.

¿Quiénes pueden participar?

Este proyecto recibe a cuatro sectores ayudando a manejar este tipo de residuos: el sector empresarial relacionado a alimentos, las caseritas productoras comerciantes mayoristas y por otra parte, personas voluntarias (pasantías, voluntarios, practicantes profesionales) o cualquier persona que quiera aportar.

Para este último sector, está disponible un programa de aporte a la alimentación de un niño de manera mensual.

¿De qué manera?

Las empresas o personas que quieran aportar con sus alimentos pueden contactarse al +59169422626 o requerir información por su página en Facebook e Instagram. 

Actualmente y luego de haber luchado por su exitoso funcionamiento por un lapso de tiempo, el programa ubicado en la Llajta cuenta con 30 voluntarios activos que recolectan alimentos del Mercado Campesino, Mercado Santa Bárbara, Mercado del Arco y empresas como BOA, Unilever, Imba, Alicorp, Nestlé, Avícola Modelo, Avícola Rolón, la Cervecería Boliviana Nacional, entre otras. Asimismo, trabajan con instituciones como la Cámara de Comercio y Servicio de Cochabamba (Cadeco) y la Cámara Departamental de Industria de Cochabamba (Camind).

Así mismo, reciben productos de industrias internacionales como parte de la Red Global de Bancos de Alimentos.

Su labor no tuvo descanso ni siquiera en la pandemia, más bien aprovecharon el contexto para ayudar a muchas más personas junto a la Cadeco y la Camind con el programa “Cochabamba Solidaria”, en el que consiguieron distribuir alimentos a más de 100.000 bolivianos en todo el país. “Incluso hemos mandado a un grupo de voluntarios que llevó 50 toneladas de alimento al Beni”, cuenta Nicole. 

Por último, añadió un mensaje muy importante: “La base del progreso en un país es la educación, pero para potenciarla primero necesitamos cerebros nutridos y es a lo que vamos, a nutrir todos los cerebros de Bolivia porque existe alimento suficiente y la gente lo tiene que saber. No se necesita invertir en la producción de más alimento para que deje de haber hambre, simplemente es la conciencia y la inversión en sistemas de redistribución inmediata de todo este alimento, porque, por un lado, si bien hay escasez, en otro se están echando a perder toneladas cada segundo. Entonces, realmente quisiéramos que (la gente) sepa estos datos, que se comprometan justamente a no generar más desperdicio de alimento y que colaboren, pueden llamarnos”. 

Este proyecto es una gran ayuda para el país y nuestra situación alimentaria, pues nos damos cuenta que en lo que menos pensamos está la respuesta para hacer un cambio. Y si te lo preguntabas, sí, están trabajando en un proceso de expansión para llegar pronto a La Paz y Santa Cruz, así que mientras, si piensas colaborar, puedes aportar a la alimentación diaria de un niño que lo necesite o aplicar diferentes estrategias para frenar el desperdicio desde tu hogar.

¡Esto es un trabajo en equipo!

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