El brócoli, ¿un invento del hombre?

El brócoli es un vegetal que nos aporta toda clase de beneficios. Con su color y sabor característico, forma parte de la dieta de muchas personas en distintas preparaciones. Eso sí, su origen territorial es un poco incierto, pero la teoría más difundida es que proviene de las costas del Mediterráneo Oriental y Oriente Próximo, territorios que ahora se conocen como Siria, Turquía o Grecia.

Fue difundido por el mundo y en la época de dominio del Imperio Romano, este llegó a la Península Itálica donde fue cultivado para el consumo llegando a ser realmente popular. Luego en Italia en la antigua época romana, en Inglaterra alrededor de 1720 y posteriormente en América probablemente, como muchos otros ingredientes, en la época colonial. 

Pero, existe un gran detalle. Este alimento es producto de la manipulación e innovación del hombre, la primera prueba es que no podrías encontrar ningún lugar en el que se produzca de manera silvestre, pues esto no existe. El brócoli es una especie que se creó mediante el cultivo selectivo a lo largo de muchos años y en realidad, su antecesor silvestre es otra planta: la col silvestre.

¿Cómo termina formándose el brócoli?

El proceso es más o menos así. La planta, o sea, la col silvestre, durante su primer año de vida acumula agua y nutrientes formando un ramo de largas hojas carnosas que utiliza como medio de adaptación para enfrentar las duras condiciones en las que suele crecer. El segundo año, la planta utiliza los nutrientes para formar un largo tallo del que brotan capullos que contienen flores amarillas. 

Esta planta que ya se formó fue cultivada una y otra vez año tras año hasta obtener un montón otras especies de coles. Las especies que sobrevivieron, produjeron hojas ligeramente más carnosas que el resto y otras, por su parte, florecieron antes de tiempo. Estas primeras son seleccionadas hasta encontrar entre ellas la más carnosa y que dé unos capullos más sabrosos o florezca más a menudo. Así, año tras año, durante cientos de años se realizó este proceso.

Como resultado se obtuvieron muchas otras variaciones nuevas dentro de la misma especie, que resultaron ser diferentes entre sí, que ya no es posible encontrar en estado silvestre. De algunas de estas comemos las flores en el caso del coliflor, brócoli, etc. y de otras, las hojas como la col, berza, repollo, etc. Incluso, algunas se usan como decoración.

Por lo que se sabe, en este proceso, han intervenido tanto mutaciones aleatorias del ADN como la selección artificial impuesta por los agricultores en aquel tiempo. Y el resultado puede ser gracias a las mutaciones que ocurren frecuentemente en la naturaleza y en los cultivos, pero también a la selección artificial que facilita este proceso, pues en otros casos tarda milenios. 

Se podría decir, entonces, que ese es el secreto de una gran variedad de alimentos que consumimos: pequeños cambios asegurados a base de prueba y error a lo largo de 4000 millones de años en los que se ha implicado el hombre en muchos casos. 

Impresionante, ¿verdad? Seguramente existen otros alimentos de los que no sabíamos ni idea y de una forma u otra resultaron en lo que conocemos hoy en día de los que poco a poco iremos descubriendo mucho más. 

Y tú, ¿ya sabías esto sobre el brócoli?

Fuentes: ArgenBio, Come Naranjas, Naukas

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