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Chicha: la bebida originaria del Imperio Inca elegida por los bolivianos

La Chicha es una bebida con cierto grado alcohólico a base de maíz que tiene origen en el Imperio Inca. Esta es muy popular en la ciudad de Cochabamba, pero también se la consume en otras regiones de Bolivia, aunque en menor medida.

El término Chicha viene del idioma quechua, la cual quiere decir “licuado”. Esto se explicaría ya que originalmente se la obtiene del masticado de maíz que al estar en contacto con la saliva se convierte en azúcar y luego es puesto a fermentar por el periodo de 1 mes en envases de barro cerrados herméticamente.

VICE - Fui a Bolivia a investigar si aún hacen la cerveza con saliva
Fotografía: VICE

En la actualidad, el proceso consta de una molienda del maíz para poder obtener una harina que luego es mezclada con agua de la cual se obtiene una pasta que se deja secar en el sol, luego, esta se almacena en envases de barro cerrados herméticamente para que puedan fermentarse y obtener un alcohol. Así, el grado alcohólico que se desea obtener depende del tiempo que se deja fermentar en los envases. El color que resulte también es importante, pero dependerá del maíz a utilizarse en el proceso de elaboración.

Se la puede hacer de muchas maneras; pero las únicas usadas por los pueblos serranos, son dos: la chicha primitiva o del Inca, hecha con el maíz fresco, y la chicha de Jora, que se hace con el maíz en germen

Punata, el mejor lugar para la chicha

Si te preguntas en dónde se encuentra el mejor lugar para beber chicha, déjanos contarte que ese sin lugar a dudas es Punata una provincia que se encuentra a 50 km de la ciudad de Cochabamba. En realidad, es el primer productor de chicha en Bolivia, que se caracteriza por la elaboración de la chicha más apetecible por toda la población boliviana.

Este renombre se debe a que quienes elaboran esta bebida son realmente muy cuidadosos en la producción, ya que hacen mucho esfuerzo en mantener la calidad de su bebida y los secretos familiares se la preservan con recelo. Desde luego existen muchos otros lugares en los que puedes consumir chicha, pero las lenguas dicen que debes probar al menos una vez esta bebida en Punata.

Los granos más utilizados para producir chicha en esta región son el maíz willca, maíz morado (kulli) con el cual se obtiene chicha morada y el chuspillo, granos que son la estrella en los cultivos de este lugar. Ellos reconocen que es su producto estrella. 

Punata es sin duda una los lugares de gran importancia de la ciudad de Cochabamba donde se lo considera a la chicha como el “elixir de la vida” lugar de donde viene la mejor chicha de Bolivia con la calidad de exportación con certificaciones técnicas aptos para su consumo.

Tradición y costumbres

Según el alcalde de Punata y claramente la mayoría de los ciudadanos, la chicha también representa una forma de culto dispersada en las fiestas con devoción que se ofrece a La Madre Tierra (Pachamama) y se asume además que sin la existencia de esta bebida no se ve razón de existencia en la tierra. Y, por si fuera poco, para ellos es el sostén de la vida la fuerza de mucha gente boliviana, con ella se refresca y a veces se embriaga para olvidar las tristezas.

Como mencionamos más arriba, la chicha permite un relación divina y humana que se emplea en festividades religiosas. Estas unen al hombre con los dioses por medio de rituales como, por ejemplo, en la challa, un ritual que cada vez es más notorio en la población y donde podemos testificar, la bebida se encuentra presente.

Una característica muy peculiar que no podemos dejar de mencionar es, sin duda, la bandera en la entrada a las chicherías de antaño. Se supone que antes se podía observar una casa hecha de barro con una entrada muy pequeña que tenía una bandera blanca en forma diagonal incrustada en la puerta, la cual indicaba que había una chichería en esa casa, muy lindo, ¿verdad?

La ritualización de la oferta de la chicha al consumidor es interesante, debes saber que existe un lenguaje propio que debe ser respetado para quien aprecie esta bebida. Por ejemplo, en la puerta donde se vende la bebida se debe rezar. Además, existen medidas especiales para la venta, como el doble, que es un vaso de medida doble, luego el casco, que antes era simplemente la tutuma, una vasija de origen vegetal, que se utiliza alternativamente.

Aparte, se toman en cuenta las distintas clases de jarras, pasando por la jarrita, luego la jarra doble o machu jarra y la cuartilla que recibe distintos nombres ya que es una medida de media lata de manteca o un chocjo, que son medidas con características propias.

Origen

El historiador Juan Clavijo, en su libro “La chicha en el valle de Cochabamba” explica que los orígenes de la bebida se remontan como ya te contábamos, a la época incaica, “era consumido por las élites de Cuzco y Tahuantinsuyo, en jarras policromadas con detalles de los valles. En la época colonial, que trajo una pirámide social en la que los indios ocupaban el último lugar, se denostó la bebida, siendo considerada un producto de salvajes”. 

Con el paso del tiempo, la bebida no solo era utilizada en rituales religiosos, sino que se fue implementado en celebraciones sociales de mucha alegría, introduciéndose así a la sociedad boliviana.

Elaboración de chicha
Fotografía: Visita Bolivia

Sin embargo, menciona que, con la independencia y la llegada de la era republicana, se reforzó la producción del trago producido en base al maíz, trasladando su consumo de manera masiva del área rural hasta la urbe. Además, asegura que la masificación de esta bebida resultó en que se pierda su minucioso proceso de elaboración que a veces contemplaba hasta una semana, ahora realizándose en dos o tres días. 

Pero, sea como sea, hoy en día esta bebida sigue cautivando el corazón de miles de bolivianos con su sabor y por supuesto, de la tradición con la que viene acompañada. la chicha es parte de nuestro patrimonio gastronómico, así que si no la has probado aún, no dudes en aceptarla cuando se te presente el momento. 

¡Viva la gastronomía boliviana, tan diversa y deliciosa!

Fuentes: Visita Bolivia, Opinion, Cocina Boliviana

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