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La kombucha: su origen, beneficios y elaboración en casa

Para empezar seguro te preguntarás, ¿qué es la kombucha? Pues es denominada como una bebida fermentada elaborada en base al té combinado con azúcar, bacterias y levaduras. Este líquido es resultado de la cultura China hace aproximadamente dos mil años donde era considerada como el elixir de la vida y de la inmortalidad. Actualmente, se ha vuelto muy popular por tratarse de un elemento altamente beneficioso. 

Desde la antigüedad, un número extenso de culturas han elaborado alimentos basados en la fermentación buscando producir nuevos productos incrementando su durabilidad. Por ejemplo, el yogur o la leche cultivada, el vino, la cerveza, y el pulque, el sauerkraut o chucrut, el kimchi, la chicha, entre otros. Específicamente, la kombucha se elabora combinando un té, generalmente verde o negro y un Scoby (Colonia Simbiótica de Bacterias y Levaduras). 

¿Qué es el Scoby?

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Se trata de un cultivo simbiótico de levaduras y bacterias beneficiosas al que también se le llama “hongo kombucha”. Este tiene una consistencia gelatinosa, una forma circular y su poder radica en la capacidad que tiene para transformar los polifenoles del té en otros compuestos orgánicos que evitan que se desarrollen otros microorganismos, dándole mayores beneficios y durabilidad a la bebida original. 

Este elemento que hace posible preparar kombucha pertenece a la colonia Zooglea, bacterias acuáticas que suelen unirse con otras creando una sedimentación en forma de gelatina, creando una capa externa que encierra una especie de líquido grumoso.

Eso sí, el proceso se caracteriza por ser un poco tardado y de sumo cuidado, pues se debe dejar fermentar entre siete y 14 días para obtener esta bebida refrescante con un toque ácido (si esto no es de tu agrado también se pueden obtener sabores diferentes si se añaden frutas naturales luego el proceso de fermentado) y carbonatado.

Beneficios 

Como adelantábamos, se ha reconocido que la kombucha guarda diferentes beneficios para la salud de quien la consuma, por supuesto con moderación y cuidado. Entre estos encontramos:

  • Tiene propiedades antioxidantes y antimicrobianas y al ser un alimento vivo, es decir, un alimento rico en probióticos, contiene bacterias de ácido láctico que pueden tener una función probiótica.
  • Durante su fermentación, se produce ácido acético que también se encuentra en el vinagre, el cual ataca microorganismos potencialmente dañinos como a la bacteria E- coli y al hongo cándida.
  • Aporta al organismo vitamina C y B y no solo eso, sino que tiene el poder de que el cuerpo las pueda asimilar muy bien. 
  • Contribuye en la desintoxicación del organismo, gracias al ácido glucurónico que contiene, el cual se adhiere a las sustancias tóxicas y las elimina por la orina.
  • Contiene pocas calorías, aproximadamente unas 30 por 100 ml, es decir, casi nada. Por ello es ideal para refrescarnos sin necesidad de consumir refrescos procesados. 
  • Al contener altos niveles de glucosamine, la kombucha se convierte en una sustancia que ayuda a mantener las articulaciones saludables.
  • Es una gran opción para personas veganas, celíacas o intolerantes a la lactosa, pues no contiene lácteos, gas carbónico ni gluten. 
  • Refuerza el corazón al ayudar a reducir los niveles de colesterol malo y aumentar los del bueno si se la consume con regularidad. A su vez, disminuye la oxidación del colesterol que lo convierte en una amenaza.
  • Ayuda a mejorar el metabolismo de los azúcares y el funcionamiento de los riñones. Se ha observado que los bebedores habituales de este té tienen un riesgo un 18% menor de desarrollar diabetes.
Resultado de imagen de kombucha

Si esta bebida ya captó tu atención, te tenemos una buena noticia, puedes prepararla en casa con éxito si sigues estas instrucciones al pie de la letra:

Ingredientes

  • 1 Scoby de kombucha.

  • 1 taza de azúcar de caña.

  • 8 bolsitas de té. Recuerda que lo ideal es que sea té verde o negro o mezclar ambos.

  • 4 litros de agua mineral.

  • 1 taza de vinagre de manzana o de kombucha.

preparación

  • Pon a hervir una olla grande con agua. Cuando hierva, apaga el fuego y añade al agua el azúcar. Remueve para que se disuelva bien el azúcar. Añade las bolsitas de té a la olla con el agua y el azúcar. Hazlo cuando todavía esté caliente y deja que infusione por unos diez minutos.
  • Una vez infusionado el té, retira las bolsitas. Es mejor retirar un poco antes la bolsa del té verde, sobre todo si no nos gusta que quede amarga la kombucha. Deja enfriar por completo. Ahora, coge un recipiente de vidrio grande, echa dentro el té azucarado y agrega un poco de kombucha que ya esté hecha. Puedes pedirla a alguien que tenga, comprarla o dejarla guardada de otra preparación que hayas hecho anteriormente y añade el disco de Scoby. A las malas y si no tienes kombucha, puedes usar un poco de vinagre de manzana. Hacer esto ayudará, por un lado a reducir el pH, mientras que por el otro, al bajar el pH se evita que se forme moho en el Scoby. 
  • Tapa el recipiente con un paño que evite que entren insectos o bichos y polvo, pero que el aire pueda circular. Y deja en reposo una o dos semanas dependiendo de la acidez que quieras darle. Puedes cubrirla con un filtro de los que se usan para el café, por ejemplo. Procura que haya una temperatura de entre 21º y 27º. Si hace más frío, tarda más en hacerse y hay más riesgo de moho. ¿Cómo solucionar esto? Añadiendo más kombucha para reducir aún más el pH.
  • Lo mejor es que no esté expuesta ni a mucho frío ni a mucho calor, trata de mantenerla a temperatura ambiente. Vigila que alcance el punto de fermentación adecuado para tomarla. Un truco para saber si está lista es probarla con una pajita, pues de este modo no se toca mucho el scoby. Ya en su punto, saca el Scoby que se ha formado sobre ella y consérvalo para preparar nuevamente kombucha. Se conserva en botellas de cristal y guarda una para tenerla de base para nuevas preparaciones.

Recomendaciones:

Resultado de imagen de kombucha
  • Durante la fermentación, la kombucha aumenta su acidez –cuanto más tiempo se deje reposar más se incrementa–, por ellos, debes tener cuidado, pues si supera el pH 2,5, puede provocar trastornos intestinales.
  • Aunque no hay un límite establecido sobre el consumo de esta bebida, lo más recomendable es no ingerir más de un litro al día.
  • No se recomienda el consumo de personas con el sistema inmune deprimido o con problemas renales o hepáticos, a los niños pequeños y a las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia ya que pueden no metabolizarla bien y tener efectos adversos.
  • Si preparas kombucha en casa es importante que la realices con herramientas completamente limpias, sin restos de jabón, y evitando tocar el hongo Scoby con las manos sin desinfectar, pues puede ser una peligrosa fuente de microorganismos. 

Recuerda, si se tiene mucha precaución y se hace todo de la manera correcta no tiene por qué producirse ningún problema. Ahora que ya sabes todos sobre esta bebida no dudes en consumirla y disfrutar de su sabor tanto como de sus beneficios. 

Fuentes: Web Consultas, Sabor Gourmet, El Universal, Tea Shop, Cuerpo mente

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