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La Llama Hambrienta, una experiencia gastronómica boliviana lejos de casa

Un ambiente acogedor, tejidos coloridos  y diferentes motivos bolivianos te dan la bienvenida a una cena que promete ser una experiencia única y deliciosa. Con un singani sour en mano, brindas por la noche que está a punto  comenzar, al encontrar tu sitio en la mesa común, el primer entrante se sirve, un tradicional sándwich de chola ¿De qué se trata esto?

La Llama Hambrienta es el emprendimiento de un joven boliviano, Daniel Araoz Pacheco, quien reside en la ciudad mexicana de Monterrey hace más de 5 años. Se trata de un restaurante a puertas cerradas, que es en realidad una cena ofrecida por Daniel en la comodidad de su casa, donde tú y otros comensales comparten la mesa y se deleitan con los 7 platos que se sirven durante la velada.

Pero ¿Por qué una llama hambrienta?

Tras finalizar sus estudios en la carrera de Administración de empresas, Daniel descubrió en la cocina algo más que un hobby, su verdadera pasión y a lo que realmente se quería dedicar. Es así que inició un blog de cocina con este nombre “Una llama porque es un animal representativo de Bolivia, y hambrienta por que el blog trataba de conocer diferentes restaurantes y hacer una reseña sobre los mismos. Siempre con hambre, en busca de algo más” nos cuenta Daniel, recordando como inició todo este viaje. Posteriormente el blog se transformó en un portal de videos donde La llama hambrienta invitaba a diferentes amigos a cocinar y contar a su audiencia sobre su amistad, diferentes anécdotas y pasar un momento divertido.

“En octubre del año pasado fui al foro gastronómico Paralelo Norte, donde tuve la oportunidad de escuchar y conocer la historia de vida de diferentes chefs que hoy en día son referentes en México”, recuerda Daniel. Al entablar conversación con uno de ellos y contarle acerca de sus proyectos, el chef le dijo: No la pienses tanto y comenza. “Fue una de esas conversaciones cortas, que no dicen mucho pero son el impulso que necesitabas para  poner tus planes en  macha”.

Una semana después, Daniel realizó la primera cena en su departamento, una mesa para 4 personas y toda la voluntad y ganas para seguir creciendo.

Las cenas, una experiencia boliviana lejos de casa

Las cenas iniciaron los jueves en una mesa para 4 personas, hoy en día se realizan de lunes a viernes en un espacio entre 8 y 12 comensales. El objetivo de estas cenas va de la mano de conocer gente nueva.

La experiencia ofrece un menú de 7 pasos con maridaje, 4 platos salados y 3 dulces, donde los sabores que resaltan son los de los ingredientes bolivianos, tales como Sándwich de chola,  Quesumacha, Sonso, o Mollete boliviano, adaptación de un plato mexicano con llajua y soltero.

Al finalizar la velada, todos los comensales reciben un llavero en forma de llama, firman la pared de la casa dejando sus comentarios y se toman una foto grupal usando sombreros de chola, bastones de moreno, y lluchus.

Maletas llenas de productos bolivianos. La importancia de que conozcan nuestro país

Lo especial de esta experiencia recae en el esfuerzo de este emprendedor para que los sabores de nuestra tierra se sientan en cada una de sus cenas. Para lograr esto, el tiene una pequeña huerta en su jardín, donde planta quirquiña y otras hierbas. Cada vez que el viene a Bolivia o algún amigo o pariente viaja a visitarlo, las maletas están llenas de Singani, vinos bolivianos, ají, y diferentes productos que el utiliza para la preparación de sus platillos.

Daniel asegura que cuando los mexicanos prueban los sabores de Bolivia se quedan impresionados. “No saben mucho sobre nuestro país, pero mediante las cenas pueden darse cuenta que nuestra cocina es deliciosa, siempre me preguntan sobre Bolivia, sobre la gente, y espero que estas conversaciones pasen de boca a boca entre sus amigos y en algún momento vengan a Bolivia, mi labor en el exterior es poner el nombre de mi país en alto”

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