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Receta para una vida saludable

Te presentamos la receta de la FAO para ayudarte a hacer de la alimentación sana y el #HambreCero una forma de vida.

Opciones alimentarias:

  • Las guías alimentarias de tu país ofrecen consejos sobre cómo asegurarse de obtener nutrientes suficientes para estar sano y prevenir enfermedades crónicas. La FAO apoya a los países en el desarrollo, actualización e implementación de estas guías alimentarias, que también se utilizan para desarrollar políticas en la esfera de la nutrición y programas educativos.
  • Come cantidades abundantes de verduras y frutas frescas, maduras y de temporada a diario, y añade más legumbres, frutos secos y granos integrales a tu dieta. Las legumbres y las nueces son una gran fuente de proteínas de origen vegetal. Además, las legumbres pueden ser más baratas que las proteínas animales. También son más respetuosas con el medio ambiente.
  • Reduce el consumo de alimentos elaborados de manera industrial y bebidas con alto contenido de grasas saturadas, azúcar o sal, y trata de no comer cantidades excesivas de carne y otros productos de origen animal.
  • Siempre que puedas, intenta sustituir los alimentos refinados “blancos” por sus equivalentes integrales, que son mucho más nutritivos (arroz, harina y pan integrales, etc.).
  • Si bien las grasas insaturadas (presentes en el pescado, los frutos secos y en los aceites de girasol, soja, colza y oliva) son parte de una alimentación sana, debes vigilar la ingesta de grasas trans producidas de manera industrial que se encuentran en los alimentos fritos, entre otros. También debes limitar el consumo de grasas saturadas (presentes en las carnes grasas, mantequilla, etc.).

Alternativas para el planeta:

  • Ten en consideración el impacto ambiental de los alimentos que comemos, por ejemplo la producción de algunos alimentos requiere más recursos naturales, como el agua. Trata también de evitar la compra de alimentos que tengan cantidades excesivas de embalaje.
  • Diversifica tu dieta añadiendo alimentos tradicionales, locales y de temporada, en un esfuerzo por mantener la biodiversidad. Aprende acerca de sus valores nutricionales y busca recetas para cocinar comidas usando estos ingredientes.
  • Almacenar los alimentos de manera adecuada puede ayudar a mantenerlos frescos, inocuos y conservar nutrientes preciados. Cuando almacenes en las alacenas o en la nevera, coloca los productos más antiguos al frente y los nuevos en la parte posterior. Usa recipientes herméticos para mantener los alimentos frescos en el frigorífico y cierra bien los paquetes para evitar que se deteriore su contenido.

Decisiones de vida:

  • Muchos de nosotros no preparamos comidas en casa debido a nuestro estilo de vida ajetreado y dependemos cada vez más de los vendedores ambulantes de alimentos, supermercados, establecimientos de comida rápida o comida para llevar. Comer en compañía es importante para su salud y la de tus hijos. Los investigadores han relacionado esto con tasas más bajas de obesidad y trastornos de la alimentación en los jóvenes.
  • Comprender las etiquetas puede ayudarte a elegir una dieta saludable. Las etiquetas proporcionan información acerca de la energía (generalmente medida en calorías), los contenidos de sal, azúcar y grasa… y nos ayudan a determinar cuánto es nutritivo un producto. También nos indican si es inocuo o no. Es posible que los alimentos sigan siendo inocuos después de la fecha de “duración mínima”; aquella que le indica cuando ya no es inocuo es la “fecha de caducidad”.
  • Sé un consumidor crítico y no dejes que el embalaje te influya: presta atención al valor nutritivo de los alimentos, no a la apariencia del embalaje. Algunas palabras comunes como “cero”, “bajo en” y “ligero” a menudo se utilizan para hacer que los alimentos suenen más nutritivos, pero no siempre es cierto…
  • Los adultos deben dedicar al menos 2,5 horas a la actividad física semanalmente, ya sea durante el tiempo libre, practicando un deporte, en los desplazamientos diarios al trabajo u otra actividad física realizada, en el trabajo o en el hogar. Los niños y los jóvenes deben dedicar al menos 60 minutos a la actividad física diaria, a través del juego, deportes, desplazamientos diarios o la educación física.
  • Habla con sus empleadores para asegurarse de que haya opciones de comidas más nutritivas en las máquinas expendedoras del trabajo o incluso en una cantina, si tu lugar de trabajo tiene una. Alienta a los funcionarios locales a que garanticen opciones más nutritivas en los centros de cuidado infantil, escuelas y clubes juveniles.
  • La comida es una de las cosas que más nos une. Ayuda a las personas a volver a conectarse con la alimentación para lograr un estilo de vida #HambreCero y lo que representa al compartir su conocimiento y pasión con las personas que lo rodean: su familia, amigos y colegas. Por ejemplo, aprende a cocinar o intercambia recetas, cultiva tus propios alimentos, participa en un huerto comunitario u organiza cenas con amigos.

Fuente: FAO

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