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4 sándwiches bolivianos que debes probar al menos una vez en la vida

Los sándwiches son platillos muy fáciles de consumir, pueden llevar todo tipo de ingredientes, pero siempre respetando la pieza de pan que los une. En Bolivia, tenemos unos cuantos tipos de ellos que creamos o adaptamos a nuestra cultura en algunos casos, pero lo que no podemos dejar de mencionar es que son deliciosos.

Estos son los 4 más tradicionales:

Sándwich de chola

Gastronomia - Viajes por Bolivia
Foto: Viajes por Bolivia

Según expertos, el nombre de este aperitivo surge porque en las ciudades del interior de Bolivia era preparado y vendido casi en su totalidad por las señoras de pollera, aunque se tengan variaciones en la receta. Este sándwich puede llegar a medir más de cinco centímetros de altura gracias al cuerito de cerdo que lleva como corona. 

Algunos prefieren el ´cuerito´ crujiente y con sal y otros, el blando, delgado y condimentado que la caserita suele invitar mientras prepara el aperitivo.

Eso sí, la tradición también se encuentra en su envoltorio, un pan sarnita o marraqueta que junta perfectamente a los ingredientes que lleva en medio, la zanahoria y cebolla escabechadas durante mucho tiempo que se complementan a veces con una rodaja de tomate. En el centro encontramos las lonjas de pierna de cerdo asado, curada en salmuera y condimentada especialmente que tiene como gran característica ser asada en horno durante varias horas. 

Como toque final se encuentra la salsa de ají amarillo picante y deliciosa o la tradicional llajua, a base de locoto, tomate y quirquiña. Finalmente, lo que comentábamos hace minutos, el trozo de piel de cerdo crujiente que le da el toque final extraordinario.

Sándwich de palta

En la ciudad de La Paz y algunas otras partes de Bolivia, podemos disfrutar en sus mercados este aperitivo. Las y los casetitos expertos mencionan que este se compone de palta cremosa, quirquiña y se combina con queso y tomate.

Así sencillo, pero el secreto es la suavidad del ingrediente central que va ubicada dentro de la sarnita o marraqueta en lonjas generosas. Encima de ella van los demás ingredientes frescos que son aromatizados finalmente con el toque de quirquiña. 

Los comensales suelen acompañar este aperitivo con una buena taza de café caliente, creando la combinación perfecta. 

Trancapecho

Bolivian Trancapecho | Sandwich Tribunal
Foto: Sándwich Tribunal

Este sándwich vuelve a ser envuelto por el pan sarnita, aunque depende mucho de dónde lo vayas a comer. Podríamos decir (y es más que obvio) que el aperitivo es prácticamente “el hijo” del silpancho, un platillo cochabambino que lleva un trozo de carne apanada, arroz blanco, papa, huevo estrellado y ensalada de tomate, cebolla y locoto.

Quizás se piense que no tiene nada de especial, pero el resultado junta lo mejor de dos mundos, la exquisitez del platillo y la sencillez que caracteriza a los sándwiches. Además, lleva a nuestro paladar a experimentar una serie de sabores, aromas y texturas único, por más que los ingredientes formen parte de una dieta diaria común, todo está en la combinación.

Los más antiguos y, dicen por ahí, “incomparables” se encuentran en las “Islas o Islitas”, un lugar para deleitarse con diferentes platillos en Cochabamba.

Sándwich de chorizos criollos o Choripán

Este sándwich de origen argentino, deleita varios paladares con sus ingredientes sencillos, pero más ricos. Si bien tiene origen en otro país, este aperitivo se ha adaptado a la cultura de muchos otros latinoamericanos incluyendo a Bolivia, donde tenemos como ingrediente especial a los chorizos chuquisaqueños llenos de historia. 

Pese a su origen alemán, los chorizos también fueron adaptados a la cultura boliviana con una receta inigualable que data en aproximadamente 1870, donde Juliana Saavedra luego de trabajar para alemanes, comenzó a preparar su propia fórmula para hacer embutidos, obteniendo al día de hoy junto a su hermana, los más populares en el país: “Los siete lunares”.  

La tradición entonces, junta a estos chorizos criollos con ensalada de lechuga, cebolla y tomate y un poco de llajua, todo envuelto en un pan sarnita que, según la tradición, se suele consumir en la “sajra hora”, antes del mediodía para calmar el hambre y recuperar fuerzas antes del almuerzo con un gustito. 

Ahí tienes a estos cuatro protagonistas, de los cuales es imposible escoger solo a uno, pues todos ellos, como viste, tienen particularidades que los hacen exquisitos. Disfruta este día consumiendo alguno de ellos, ¿por qué no?

Fuentes: El País, Tradiciones paceñas, Opinión, Sabores de Bolivia, GustuBlog

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