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La situación alimentaria de los bolivianos, el hambre y las acciones a tomar

El Día Mundial de la Alimentación fue proclamado en 1979 por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y se celebra cada 16 de octubre. La finalidad de este evento es concientizar a los pueblos del mundo sobre la situación alimentaria mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza que tanto aquejan a nuestra gente. 

En Bolivia, según el “Mapa del Hambre”, en este momento se presentan las siguientes cifras:

  • El país cuenta con una población de 11.4 millones de personas, de las cuales, 1.8 millones tienen un consumo insuficiente de alimentos.
  • Un 2,0% de niños menores de cinco años tienen desnutrición aguda y un 16.1% desnutrición crónica.
  • En cada departamento, las personas que sufren un consumo insuficiente de alimentos representan entre el 14 y 17 por ciento de su población.

En este 2020 en el cual el mundo se encuentra sufriendo a causa de la COVID-19, la alimentación también se ha visto afectada debido al complicado acceso a los alimentos, la crisis económica y por supuesto, la salud. Por ello, este año, la FAO toma esta problemática y motiva a tomar acciones al respecto.

Por ello menciona: “La alimentación es la esencia de la vida y la piedra angular de nuestras culturas, y comunidades. Preservar el acceso a alimentos inocuos y nutritivos es, y seguirá siendo, una parte esencial de la respuesta a la enfermedad por coronavirus (COVID-19), especialmente para los más pobres y vulnerables del mundo, que son los que más han sufrido el impacto de la pandemia y que se verán más afectados por las perturbaciones económicas derivadas”.

Herramientas de comunicación | Día Mundial de la Alimentación |  Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

Además, advierte que es realmente importante “reconocer la necesidad de apoyar a nuestros héroes de la alimentación, agricultores y trabajadores de todo el sistema alimentario, que garantizan que los alimentos lleguen de la granja a la mesa, incluso en medio de perturbaciones sin precedentes como la crisis actual de COVID-19”.

Las acciones a tomar van desde un sector alto (en incidencia) como los gobiernos, uno medio como el sector privado y uno más pequeño, pero no menos importante como cada persona. El objetivo es que con sus estrategias garanticen nuestros sistemas alimentarios, de modo que se pueda cultivar una variedad de alimentos para nutrir a una población en crecimiento, preservar el planeta juntos y también aminorar el desperdicio.

Por parte del gobierno, lo que se esperaría es que pueda apoyar a la causa satisfaciendo las necesidades inmediatas de las poblaciones vulnerables mediante la asistencia alimentaria, apoyar en la difusión y el uso de datos trascendentales, crear estrategias  urgentes para aumentar la disponibilidad de alimentos provenientes de los pequeños agricultores también para hacer que los sistemas alimentarios sean más resilientes a la volatilidad y a los choques climáticos, garantizar sistemas alimentarios sostenibles, fomentar prácticas más respetuosas con el medio ambiente, priorizar la innovación y la digitalización en los sistemas de trabajo, entre otras muchas cosas.

En cuanto al sector privado, lo que se espera es que inviertan en sistemas alimentarios sostenibles y resilientes, que desarrollen, adapten y compartan tecnologías que ayuden a transformar los sistemas alimentarios, aquellas que se dedican al sector gastronómico puedan crear opciones alimentarias sostenibles que sean atractivas, disponibles y asequibles, respetar la normativa y las medidas nacionales para proteger la inocuidad alimentaria, la calidad de los alimentos y el bienestar del personal, ayudar a reforzar la resiliencia de las cadenas alimentarias, compartir conocimientos o tecnologías con entidades públicas y otras entidades privadas, entre otras cosas.

Y por la parte personal, la institución recomienda aumentar la demanda general de alimentos nutritivos eligiendo alimentos saludables, poner de nuestra parte para reducir los desperdicios, abogar por que los gobiernos, las empresas y las organizaciones compartan conocimientos, y apoyen sistemas y medios de vida sostenibles, y resilientes y compartir nuestra experiencia para que cada vez más personas se sumen.

¿Te das cuenta? Hay mucho trabajo por hacer por nuestra gente con hambre, nuestros productores y nuestra vida en el futuro, pero eso sí, nunca es tarde para empezar. Si vamos paso a paso, cada vez nos haremos más fuerte en esta lucha.

¡No dudes en ser parte!

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