8 trucos para que tus galletas de jengibre queden perfectas para Navidad

Tiempo de lectura: 4 minutos

Las galletas de jengibre son un clásico de la temporada navideña en múltiples partes del mundo. Sus primeros vestigios nacieron gracias a los monjes de monasterios del norte de Europa, quienes en el siglo XI durante la guerra de las cruzadas, fueron los primeros en elaborar el pan de jengibre. 

Sin embargo, se le atribuye al monje Gregory de Nicopolis, la primera receta de la que se desprenden estas galletas, que cabe destacar se volvió popular en muchos otros países. La masa de este pan era elaborada con rosas, melaza, canela, jengibre y cardamomo, la cual se colocaba en moldes de madera durante el momento de su cocción. 

En el siglo XV, la receta cambió un poco y se adaptó a una de galletas preparadas por los cocineros, panaderos y cocineras de otras provincias con jengibre, canela y vainilla, a las que se les agregaba azúcar y se les daba una forma de muñequito. No obstante, fue gracias a la Reina Isabel I de Inglaterra que se hicieron famosas con esta forma humana, pues decidió regalarlas a las personas más importantes de su corte real.

La receta se expandió cada vez más hasta llegar a nuestra época actual, en donde encontramos un sinfín de variaciones, diseños y adiciones. 

Si ya se te antojaron algunas y no las quieres comprar, este año puedes intentar prepararlas en casa con ayuda de los consejos que te daremos a continuación, con ellos no hay forma de fallar y pasarán una tarde bastante divertida: 

Trata ser lo más exacto posible con la receta

Esto significa que uses las porciones adecuadas para la mezcla, aquellas que se te indican en la receta de la manera más exacta posible, sobre todo si es la primera vez que las preparas. Ayúdate con una balanza y tazas o cucharas medidoras. 

Dales un sabor intenso y aromático

Una de las principales características de estas galletas es que se cocinan con ingredientes aromáticos de modo que el sabor sea intenso y gustoso. Para conseguir esto puede añadir, por ejemplo, nuez moscada, clavo de olor o la canela que potenciarán el aroma de tus galletas de jengibre.

La mantequilla juega un papel importante

Si bien existen muchas opciones dentro del mercado para la materia grasa, lo mejor es utilizar mantequilla sin sal para no alterar el sabor de la base de la galleta, así conseguirás un sabor único, delicado y especial para tus galletas. 

Consigue la mejor textura

¿Quieres que queden perfectas? Para esto es esencial que la masa de las galletas repose el tiempo adecuado para que, al comerlas, tengan textura inigualable. Una vez lista la masa, guárdala mínimamente dos horas en el refrigerador y mejor aún si la dejas toda la noche. 

Procura que sean del mismo tamaño

El tiempo de horneado puede cambiar según el tamaño de la galleta. Por ejemplo, cuando son más grandes requieren de más tiempo que cuando son pequeñas, por ello, te recomendamos evitar combinar tamaños en una misma charola. Lo ideal sería meter la charola con las galletas del mismo tamaño para no arriesgarte a que se quemen y se cocinen desigual. 

La ubicación en el horno también es importante 

Lo mejor será colocar la bandeja de galletas a media altura o en la ranura que esté inmediatamente debajo de la central, recuerda que nunca deben estar abajo del todo ni arriba del todo, sino lo más probable es que se quemen.  

No las saques muy tarde del horno

Para conseguir las galletas perfectas, estas deben estar aún blandas (pero no crudas) cuando las saquemos del horno para luego dejarlas enfriar. Durante el enfriado endurecerán, por lo que si esperamos a que estén duras en el horno, al enfriar terminarán muy duras.

Consérvalas bien para que te duren más tiempo

Si te sobraron galletas o hiciste muchas nada está perdido. Para disfrutarlas otro día implemente te recomendamos que las guardes en un tarro de cristal o en una lata metálica, de esta manera pueden durarte intactas hasta cinco días o incluso más. 

Ahora que ya conoces estos secretos, podemos pasar a la receta, ¡manos a la obra!:

Ingredientes

  • 400 gramos de harina de trigo

  • 2 cucharaditas de jengibre en polvo

  • 120 de mantequilla sin sal

  • 120 gramos de azúcar morena

  • 1 huevo grande

  • 1 cucharadita de canela en polvo

  • 1/4 de cucharadita de nuez moscada

  • 120 gramos de miel

  • 1/4 de cucharadita de sal

  • Ingredientes para el glaseado:
  • 150 gramos de azúcar glass

  • 25 ml de agua

  • 4 gramos de merengue en polvo

Direcciones

  • En un bowl cierne la harina de trigo, el jengibre en polvo y la nuez moscada, después de tamizarla agrega la sal, revuelve y ya integrados los polvos, reserva. En otro bowl sirve la mantequilla sin sal a temperatura ambiente y el azúcar moreno, bate hasta acremar. Sin dejar de batir, agrega el huevo previamente revuelto, sigue batiendo hasta integrarlo por completo.
  • Sigue batiendo y añade una cucharada de los polvos de harina y poco a poco integra también la miel, luego ve agregando cucharada a cucharada la harina mientras bates. Una vez que tengas una masa homogénea y que no se pegue en las manos parte por la mitad, forma con cada porción una bola grande. Coloca una bola entre dos papeles encerados y extiende con un rodillo, dejando un grosor de aproximadamente 6 milímetros.
  • Repite con la otra bola y sin separarlas del papel encerado, deja en charolas y mete al congelador por aproximadamente 15 minutos. Una vez que la masa ya se enfrío, sácala y colócala en una mesa de trabajo muy limpia. Retira con cuidado el papel encerado de arriba y comienza a cortar con cortadores de figura para galletas (los que tengas, pueden ser muñecos de jengibre, pinos, estrellas, corazones, círculos, etcétera). Separa cada figura y colócala en una charola con papel encerado con cuidado.
  • Mete al horno precalentado a 180 grados C, con calor arriba y abajo, deja entre 8 a 12 minutos, según el tamaño de tu galleta, y retira en cuanto empieces a ver que se doran en la superficie. Retira y deja que se enfríen sobre una rejilla.
  • Mientras puedes hacer el glaseado. En un bowl sirve el azúcar glass y el merengue en polvo, mezcla para integrar y luego añade el agua, mezcla hasta integrar por completo, no añadas agua extra pues podría quedar demasiado aguada y sería difícil decorar las galletas.
  • Si quieres que tengan un color es momento de agregar uno comestible. Una vez que conseguiste una consistencia como de pasta de dientes, sírvela en una manga pastelera y ya con las galletas frías, puedes comenzar a decorarlas. Sirve en una manga pastelera y usa boquillas pequeñas para ser más precisa. Se recomienda dejar entre 12 a 24 horas reposando para que se sequen por completo y estarán listas para ¡disfrutar, regalar e incluso para vender!

Como verás, conseguir las galletas perfectas no es para nada difícil, no te quedes con las ganas y ve practicando esta preparación hasta que llegue Navidad para que las disfrutes con tus seres queridos, te aseguramos el éxito total. 

Y tú, ¿preparas galletas de jengibre?

Fuentes: Pronto.es, GastroLab, Trome, Gourmet de México

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