¿Los alimentos frescos necesitan un “segundo empaque”?

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El empaque de alimentos es un tema que continuamente entra en discusión, pues con el paso de los años ha incrementado en la industria a tal extremo de encontrar en supermercados unidades mínimas de frutas o verduras envueltas en plástico. Esto nos lleva a pensar: ¿es realmente necesario que estos alimentos frescos lleven empaque?

La respuesta corta es no, pero si queremos hablar de esta problemática debemos resaltar el por qué y cómo mejorar la situación. Para ello es importante recordar que muchos de los alimentos que consumimos y vienen de la propia naturaleza, sobre todo las frutas, crecen con sus propios empaques, lo que conocemos como su cáscara. 

Estas, además de proteger la pulpa o el interior de nuestros ingredientes, no resulta ajena a la naturaleza, sino que es parte de ella, teniendo como prueba su fácil descomposición sin causar daños al ambiente. 

Si bien las etiquetas y empaques se crearon con un objetivo en común que es alargar la vida de los alimentos retardando su descomposición, con el tiempo se convirtieron en una excusa para la masificación de ventas, perjudicando más que ayudando. 

No podemos negar que hay casos en los cuales este proceso permite aumentar los tiempos de almacenamiento, impedir que los elementos dentro se contaminen evitando riesgos bromatológicos y ofrecer protección contra daños físicos que se producen durante la manipulación, el transporte y el almacenamiento. Sin embargo, siempre se pueden tomar otros caminos que n o resulten tan dañinos.

Uno de ellos es responsabilizar e insistir ante a las industrias y supermercados para cambiar sus métodos de venta para que se puedan ofrecer productos a granel y otras alternativas de envases que no sean plásticos. Esto no es imposible y el mayor ejemplo son las distintas regiones que se decidieron por empezar con el cambio. 

Tal es el caso de Berlín que en 2014 tuvo su primer negocio libre de empaques: Original Unverpackt. En este, los alimentos se comenzaron a almacenar en los denominados “contenedores de gran volumen” (sistemas de distribución), gracias los cuales se pueden transferir fácilmente mediante presión manual en recipientes traídos por ellos mismos. Además, ofrecen bolsas de papel reciclado para los productos.

No obstante, el cambio también debe empezar por nosotros y de hecho es muy fácil. Entre las muchas cosas que podemos hacer está el elegir comprar a granel en mercados o negocios donde se ofrezca este tipo de venta, llevar nuestros propios recipientes (que en lo posible no sean plásticos) y adquirir productos de temporada respetando el ciclo de la naturaleza. 

Lo fundamental es “reflexionar en cuándo no es necesario que un producto utilice un envoltorio extra para que encontremos alternativas que minimicen su impacto ambiental”.

Recuerda, la naturaleza es muy sabia y aunque también podemos optar por grandes inventos del hombre, lo importante es primar aquellos que no dañen nuestro hogar y el de millones de seres vivos para seguir disfrutando de sus regalos. Si bien no podemos cambiar todo en un día, un paso a la vez se convierte en algo grande a futuro. 

Y tú, ¿qué opinas sobre los empaques?

Fuentes: Agriculturers, Comunicarse web, El Confidencial

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