fbpx

¿Soya transgénica?: el gran debate que enfrenta la producción boliviana

En la última semana, los sectores ambientalista y gran parte de la población boliviana han entrado en debates sobre el pedido que La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) ha realizado al Gobierno para autorizar el uso de la biotecnología para la producción de soya en el país. Este requerimiento se explica como la opción de utilizar semillas genéticamente mejoradas. 

Los productores de este sector afirman que la producción de esta semilla se ha vuelto insostenible, ya que los procedimientos que se utilizan actualmente no se comparan al de los países vecinos. Además, debido a los problemas de sequías o ataque de plagas, los procesos han detectado un bajo rendimiento, haciendo que juntamente con la caída del precio internacional, su ejecución no logre cubrir los costos, sobre todo para los micro productores.

Este pedido, realizado por los dirigentes de dicha asociación, afirma resultar en un incremento del 30 por ciento del rendimiento de los cultivos. Ante esto, el Gobierno ha aceptado considerar y escuchar sus demandas, buscando una solución a los problemas presentados. 

Para comprender mejor esta problemática es necesario saber qué es la biotecnología y cómo se ha usado en el mundo.

“Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la biotecnología comprende un conjunto de técnicas que modifican organismos vivos, transforman sustancias de origen orgánico o utilizan procesos biológicos para producir un nuevo conocimiento o desarrollar productos y servicios. Las principales áreas de aplicación de la Biotecnología son: la agroalimentación, el medio ambiente y la industria; y la salud humana y la sanidad animal”, nos explica el Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET).

Las aplicaciones de la biotecnología en la industria alimentaria son: mejora de la calidad de las materias primas de origen vegetal y animal, procesado y conservación de los alimentos, como cultivos probióticos, como bioconservantes y como factorías celulares para la producción de enzimas y otros compuestos. Esta última es la que se asocia con el caso.

Este método de producción permite producir compuestos que no se pueden obtener por síntesis química o que están producidos por microorganismos difíciles de cultivar; ofrece la posibilidad de optimizar la producción de los compuestos de interés y de reducir los costes de producción; y ocasiona un menor impacto ambiental que la mencionada síntesis química. Esto porque no necesita condiciones extremas de temperatura y presión ni sustancias químicas peligrosas, siendo además los residuos de la producción más fácilmente biodegradables. 

Así, la presencia de organismos modificados genéticamente en los alimentos se basa en la detección de proteínas (ELISA, dispositivos de flujo lateral) o de ADN (métodos basados en la técnica de PCR, y, con menor frecuencia, microarrays).

La soya HB4

La elegida para cumplir con las demandas de los productores es la soya HB4. Esta semilla ha sido modificada genéticamente con la cualidad del añadido del gen HaHb4, el cual ayuda a que la planta genere resistencia al estrés hídrico, haciéndolo mucho menos vulnerable a las sequías, todo esto gracias a su origen derivado del girasol común. 

“Por otro lado, esta soya tiene la propiedad de ser resistente al glufosinato de amonio, un herbicida que vendría a sustituir o a complementar al glifosato. Para ello se ha añadido un gen proveniente de la bacteria Streptomyces hygroscopicusk, que tiene la capacidad de resistir dicho veneno” explica El País.

Las consecuencias positivas que generaría este tipo de soya se describen como el incremento de la productividad de los campos soyeros. A su vez, podría ser una planta calificada para poder plantarse en los sectores dañados de la Chiquitanía debido a su cualidad de resistencia mencionada un poco más arriba.

Por otra parte, también existirían consecuencias negativas, las cuales se presentan en torno a los daños para la salud que pueden representar para los humanos o incluso animales debido al glufosinato que necesitaría el cultivo. Incluso, ha sido desaprobada por una comisión en Europa, calificandola como tóxica y nociva para algunos órganos humanos en caso de ingerirla o inhalarla.

Sin embargo, en algunos países americanos ha sido aprobada, pero con condicionamientos para su uso, dato que se desconoce también se asumiría el Gobierno boliviano en caso de implementarla.

A partir de esta situación en el país, los expertos de los sectores ambientalistas han declarado que esta forma de producción puede ser a su vez bastante negativa para el medio ambiente, ya que supone incidir en la contaminación del suelo y del agua. Incluso, fue catalogado como “el mayor desastre ambiental productivo que puede tener nuestro país” debido al uso de herbicidas, que aprobado el procedimiento demandaría doblar su cantidad.

En cuanto a este punto, la EFSA (Agencia de Seguridad Alimentaria de la Unión Europea) acaba de publicar los primeros informes del riesgo acumulativo de pesticidas en los alimentos. Se trata de dos evaluaciones piloto elaboradas en colaboración con el RIVM (Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente de los Países Bajos), en las que se han considerado los riesgos de la combinación de diferentes pesticidas presentes en los productos alimenticios en el sistema nervioso y el sistema tiroideo.

Los resultados indicaron que los riesgos son bajos. Sin embargo, en los informes se apuntan lagunas de información e incertidumbre, por lo que hay que destacar que queda mucho que analizar e investigar sobre los combinados de pesticidas, lo cual va a llevar varios años y nos deja con la duda al respecto.

Otro de los argumentos en contra del proceso indica que desde el año 2005 ya no se autorizaron nuevos eventos de este tipo en Bolivia porque la Constitución Política del Estado restringe de semillas transgénicas. Además, alegan que el destino de la comercialización de la soya ya tiene un rumbo en el cual los países en competencia ya se encuentran actuando para no verse demasiado afectados. 

Así, si el Gobierno aceptara la demanda, no sería suficiente para frenar las problemáticas que ya se confirmaron, afectarían al sector soyero. De igual manera, no sería incidentes en la competencia que involucra a los países más grandes. 

Este tema es de alto interés, ya que se ponen sobre la mesa dificultades tanto sanitarias como económicas de distintos grupos que son innegables. Sin embargo, para formar un criterio al respecto es necesario tener la información necesaria. 

Ahora que ya sabes al respecto, ¿qué opinas tú de esta problemática?

Compartir en:

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on email
Share on whatsapp
Share on pocket

¡Disfruta también de este contenido!